(Bloomberg) — El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, planea convocar una reunión sobre el suministro mundial de vacunas que se llevaría a cabo en la Asamblea General de las Naciones Unidas a finales de este mes, en tanto que las naciones más ricas enfrentan la presión de hacer más para reforzar las campañas de vacunación de los países en desarrollo, según personas familiarizadas con el asunto.

Biden tiene intención de organizar una sesión durante las reuniones de la ONU, aunque el alcance y los asistentes aún no están definidos. Si bien EE.UU. se ha acercado a otros países para que participen en la sesión, los planes no están completos, dijeron las personas.

El presidente elogió el récord estadounidense en envíos, mientras que los intentos anteriores de reunir donaciones generalizadas han arrojado resultados mixtos.

EE.UU. se comprometió a donar más de 600 millones de dosis a nivel mundial para fines de junio de 2022, y hasta ahora ha enviado 140 millones. Sin embargo, el país está bajo presión de defensores que dicen que no ha hecho lo suficiente. Se necesitan miles de millones de dosis para vacunar al mundo y frenar tanto la propagación del coronavirus como el desarrollo de variantes más peligrosas.

La Administración de Biden todavía está planificando su agenda en torno a las reuniones de la ONU, dijo un alto funcionario, que habló bajo condición de anonimato. EE.UU. está interesado en eventos relacionados con la salud pública y la pandemia, y espera encontrar oportunidades para que Biden hable con sus contrapartes al respecto en ese momento, agregó el funcionario.

La Casa Blanca se negó a comentar sobre si Biden propondría una reunión de vacunas. La noticia fue informada anteriormente por el Washington Post.

En junio, el Grupo de los Siete países anunció un plan para donar mil millones de nuevas dosis, aunque finalmente prometió solo 613 millones, incluidos 500 millones de EE.UU.

El mecanismo global Covax, el programa mundial de intercambio de vacunas, recortó drásticamente su pronóstico de suministro esta semana, diciendo que recibiría 1.400 millones de dosis para fin de año, en lugar de los 1.900 millones que esperaba hasta junio.

Lawrence Gostin, profesor de Derecho de Georgetown y director del Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre Derecho de Salud Pública y Derechos Humanos, pidió a las naciones ricas a que se comprometieran a donar hasta 10.000 millones de dosis en los próximos seis meses. Gostin también instó a Biden a hacer más para transferir tecnologías y licencias de vacunas a las naciones en desarrollo para que puedan comenzar su propia producción, aunque ese proceso lleva mucho tiempo.

“Si vamos a hacerle frente a este momento, este momento único en un siglo, tenemos que hacer lo que nunca antes habíamos pensado”, dijo Gostin, instando a Biden a centrarse en la producción de vacunas de ARN mensajero porque es más fácil aumentar su producción, y restando importancia al compromiso del G7. “Estaba totalmente decepcionado por el anuncio del G7; no hizo mella. Las desigualdades no han mejorado”.

Mientras tanto, los países ricos están comenzando a implementar vacunas refuerzo que agotarán aún más la oferta. Tedros Adhanom Ghebreyesus, el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), pidió el miércoles una moratoria sobre las vacunas de refuerzo hasta al menos fin de año, y agregó que los fabricantes que priorizan acuerdos con naciones más ricas han dejado a los países de bajos ingresos “privados de las herramientas necesarias para proteger a su gente”.

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