(Bloomberg) — Los científicos sacaron vacunas contra el covid en tiempo récord. Fabricar vacunas que salvan vidas ha sido otro gran logro. Se pronostica que la producción superará los 12.000 millones de dosis para fines de año y podría duplicarse nuevamente a mediados de 2022.

El problema: esos suministros de vacunas no llegan a todo el mundo. Solo una quinta parte de las personas en los países de ingresos más bajos ha recibido una primera dosis, en comparación con el 80% en los países de ingresos más altos. En toda África, solo el 3% de la población estaba completamente vacunada a esta semana, estima la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Veinte meses después del inicio de la pandemia, con aproximadamente 10.000 muertes diarias por covid, los defensores de la salud piden que se tomen medidas urgentemente. La presión recae sobre los Gobiernos ricos, que podrían suplir sus propias necesidades y aún tener cerca de 1.200 millones de dosis antes de fin de año para redistribuir en el extranjero, según Airfinity Ltd., con sede en Londres.

Hasta ahora, esos Gobiernos han entregado una cantidad exigua de los suministros que prometieron a los países más pobres, y ahora algunos avanzan con planes de vacunación de refuerzo en una carrera contra la variante delta. La preocupación es que la lentitud de las entregas prolongará la pandemia y aumentará el riesgo de que surjan variantes más graves.

Las organizaciones que coordinan el mecanismo global Covax, el programa para inmunizar al mundo, están presionando a los países que ya tienen dosis suficientes (pero que buscan más) para que cedan su lugar en la fila. Quieren que dichos Gobiernos aceleren las donaciones pues se han visto perjudicados por los retrasos en el acceso a las vacunas y enfrentan un recorte de aproximadamente 25% en la oferta del mecanismo global Covax para el año.

Los fabricantes quieren que el liderazgo político acelere las entregas, pero también se enfrentan a un escrutinio. Algunos grupos están presionando por que haya transparencia en los acuerdos que las farmacéuticas tienen con los Gobiernos. Sin mayor claridad, es imposible saber si los atrasos se deben a problemas de producción o a tratos preferenciales, dijo Seth Berkley, el director de Gavi.

Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS, pidió una moratoria de las dosis de refuerzo hasta al menos fin de año, diciendo que los fabricantes que priorizan los acuerdos con las naciones más ricas han dejado a los países de bajos ingresos sin las herramientas vitales. 

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