(Bloomberg) — Los gigantes del maquillaje han gastado miles de millones de dólares durante el siglo pasado para proyectar a la sociedad lo que consideran el estándar máximo de belleza. Infortunadamente, ese ideal excluía en gran medida tanto a personas de color como a otras que no coincidían con lo que aparecía en revistas, vallas publicitarias y televisión.

Ahora, Fenty Beauty, de Rihanna, y varias otras compañías, se han abierto paso para ayudar a expandir la imagen de la belleza en la industria de la cosmética. A medida que una generación más joven exige más de las marcas, ¿puede la industria convertirse en una fuerza para la inclusión y la positividad corporal?

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